sábado, 13 de enero de 2018

586


Repasando el archivo de un antiguo blog mío (uno de los diez o doce que he destruido) para responder a una pregunta de Jorge García Torrego en Instagram (AQUÍ), me doy cuenta de que Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti fueron dos animales del sexo, como tantos escritores y artistas, y solo a veces obtuvieron beneficio de él (sobre todo Vilariño, que sacó de ahí sus soberbios Poemas de amor): otras veces fue una simple pesadilla que les impidió comportarse como buenas personas y les quitó un tiempo precioso para la escritura.


585


No es lo mismo ser un sofista que ser una persona que cambia constantemente de opinión. La diferencia está en la intención: el sofista cambia de postura a sabiendas, por cálculo y casi siempre por interés, mientras que nosotros los muda-opiniones lo hacemos sin querer, por mera irreflexión o por pura ignorancia.


viernes, 12 de enero de 2018

584


Dice la dominicana Argénida Romero (AQUÍ) de mi poesía: "El elemento esencial de la poesía de Batania es su cuestionamiento de todo y de todos, inclusive de él mismo".


583


Creo que Nietzsche, Cioran y Unamuno son los tres autores con los que más me he reído en mi vida, sobre todo cuando hablan muy en serio, porque se dedican a coleccionar pensamientos-a-la-contra y se mantienen auténticos hasta cuando dicen las mayores barbaridades. Cuántas veces he levantado la cabeza mientras los leo y me he dicho: ¡qué pedazo de colgados!


582


jueves, 11 de enero de 2018

581


Me pregunto si la razón de que algunos poetas se vuelvan oscuros en su madurez no procederá de que, con el paso de los años, los versos se vuelven demasiado sensatos, planos, enunciativos, y la única manera de luchar contra esa simetría y recuperar la lozanía juvenil consiste en atacar la sintaxis y los significados.


580


De lo peliculero que soy no hay mejor ejemplo que los pensamientos que me vinieron a la cabeza cuando conocí por primera vez el mito de Ícaro, aquel cuyas alas de cera se derritieron por intentar acercarse al sol y se precipitó desde lo alto contra el mar. Ya el primer día que leí ese mito me gustaba imaginarme el golpe descomunal que Ícaro se daba contra el mar; y me lo imaginaba siempre cayendo de cabeza y dándose un tortazo tan tremebundo que su cráneo se deshacía en mil pedazos. ¡Menudo hostión! ¡Todos sus sesos esparcidos por el agua! ¡Comida abundante para peces!


579


Siempre lo he esperado todo de mí y sigo esperándolo todo de mí. Pero con el paso de los años me doy cuenta de que mi ambición es un fin en sí misma: no necesito cumplirla pero no puedo vivir sin tenerla.


578


Yo que del amor lamentaba
sus pleamares
y bajamares,
más lamenté el día
en que llegué a la playa
y faltaba el mar.


577


En la vida no se vive. Lo que llamamos vida es una mentira oceánica, porque solo vivimos cuando nos notamos vivir, y eso solo sucede en nuestros picos más altos o nuestros abismos más profundos, bien cuando estamos eufóricos o cuando nos sentimos destruidos. Pero esos momentos suelen ser excepcionales: el 95% de la vida es un enorme bostezo que da a otro bostezo que da a otro bostezo.


576


Admiración sin límites por Canetti. Este tremendo escritor, siendo judío como era (de origen sefardí, por cierto, con el español como idioma de cuna y con apellido derivado del castizo Cañete), a partir de finales de 1944, ¡va y se solidariza con los alemanes! Consideraba con mucha razón que, con la guerra ya perdida, no se les podía infligir un castigo tan doloroso, por mucho que ese pueblo fuera colaborador necesario en los desmanes nazis. Lo que late en el humanismo de Canetti, aparte de su consideración de la vida como valor máximo y su odio unamuniano a la muerte, es la conciencia de que el motivo por el que uno se hace nazi, comunista, católico, musulmán, etc, depende de parentescos, caprichos o azares incontrolables más que del libre albedrío, y por tanto no se tiene razón ni derecho a la hora de castigar, matar o arrasar una ciudad: “La palabra alemán -escribe- ha llegado a ser ahora una palabra tan dolorosa como judío”.


575


No tengo miedo de volverme loco sino de volverme raro, esa otra locura. También de mi padre se empezó a decir en mi pueblo que se había vuelto loco, justo por la edad que tengo yo ahora, pero mi padre no perdió la razón nunca: lo que le ocurrió es que se creó una razón propia que le fue alejando cada vez más del resto, a los que despreciaba sin ningún disimulo. Sucede que los seres sociales se turban tanto ante los solitarios que enseguida les lanzan la acusación de locura, pero no es así: para nosotros los solitarios, los chiflados sois vosotros.


574


573


El soñador con código deontológico ni siquiera intenta cumplir sus sueños. Porque además es repetirse: ¿para qué ibas a tratar de conseguir algo que YA has soñado?


miércoles, 10 de enero de 2018

572


A partir de los cuarenta empiezas a escuchar por dentro el sonido de tu cadáver.


571


A veces contemplo cómo duermen mis tres gatos y me siento bien; miro después mis libros y me siento mejor; miro por último a mi portátil y mis cuadernos de trabajo y ya estallo: ¡cómo puedo ser tan feliz! Tengo que defender este zulo como sea, hasta tapiando Maracaná si hace falta: lo más urgente del día a día es protegerme de LOS DEMÁS, esa ralea de ahí fuera.


570


Escribe Cioran: “Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso”. Qué me va a contar a mí...


569


Quisiera ser como el agua, que no sabe nadar y nunca se ahoga.


568


No es cierto que se pueda ser español y catalán de forma igualitaria: precisamente la del estado-nación es una fórmula vertical que concede a lo nacional prevalencia sobre lo autonómico, con el sacrosanto Tribunal Constitucional de por medio para garantizar quién tiene la sartén por el mango. No existe por tanto la fórmula español & catalán sino la de español > catalán. Para remediar esa asimetría nació precisamente el Plan Ibarretxe, que no era ninguna propuesta de independencia sino de asociación y cosoberanía: si este plan se hubiera llevado a cabo, ser vasco y español a la vez, inter pares, habría sido posible. Pero no sucedió ni sucederá nunca, salvo milagro o hecatombe nuclear, porque la palabra compartir es enemiga de una estructura fascista como la del estado-nación. Estructura fascista, por cierto, que es la misma que piden los independentistas vasco-catalanes y que les sitúa al mismo nivel que los españoles (aunque vuelvo a insistir en que el nosotrismo eusko-catalán, excluyente como todo nosotrismo, es sin embargo un nosotrismo bosnio-defensivo, mientras que el nosotrismo español es serbio-ofensivo).


567


Porque si yo soy a la vez de Carabanchel, de Madrid ciudad, de Madrid autonomía, de España, de Europa y del Mundo, ¿por qué lo nacional tiene que ser la nave nodriza o centro sobre el que orbitan lo barrional, local, regional, continental y universal? ¿Para cuándo una democracia territorial DE VERDAD, por arriba y por abajo, acompañada de una multisoberanía y un derecho a apostatar?


566


565

ONCE CONTRAPREGUNTAS PARA QUIEN TE PREGUNTE PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA

¿Y para qué sirve el arco iris?
¿Y para qué sirven las cataratas?
¿Y para qué sirve el color amarillo?
¿Y para qué sirve tu maceta de geranios?
¿Y para qué sirven las piedras lanzadas contra el agua?
¿Y para qué sirve contemplar el segundero hasta que llegue a 37?
¿Y para qué sirve saberse la vida de Lady Godiva?
¿Y para qué sirven los peces que no son comestibles?
¿Y para qué sirve el segundo abrazo, si ya te había dado uno?
¿Y para qué sirve Saturno, si allí no hay bibliotecas?
¿Y para qué sirve mirar a ese mirlo, si él no te está mirando?


564


Como no oigo casi nada por el oído derecho, he pedido hora para el otorrino, palabra que desde pequeño me causa repelús porque la relaciono con gorrino y se me figura que tengo el oído lleno de morcillas.


martes, 9 de enero de 2018

563


Panorama de la literatura en 2018: los escritores vivos nacen muertos y solo los muertos continúan vivos.


562


He visto a muchas personas llorar ante una ikurriña o una rojigualda, pero jamás he visto a nadie llorar ante una bandera olímpica o de las Naciones Unidas. Parece que el universalismo no degenera en impulsos irracionales y por tanto no se puede traducir en exclusiones ni muertes ⇒razón de más para seguir abogando por él.